
Estaba este hombre mirando por su ventana, siempre hacia lo mismo todas las tardes, a la misma hora. Era una persona solitaria que vivía de sus sueños e imaginación, veía a la gente que pasaba por su vereda y creaba historias sobre situaciones felices y alegres, le encantaba soñar que volaba e iba a recorrer el mundo con toda esa gente que lo quería, él era el protagonista y los demás eran sus compañeros de cuento. Un día el hombre cayó enfermo, un ataque al corazón que lo mando al hospital, permaneció años en aquella cama de sanatorio, la única visitante era la enfermera que mas que ser una compañía era una persona que sentía lastima y pena por él, y no tenia problema en demostrárselo. Entonces el hombre decidió que debía dar un vuelco a su vida, aunque esto significara su último día, se vistió y camino por un pasillo amplio, decidió que quería correr, y corrió como no lo hacía desde pequeño, paso por al lado de un pequeño letrero que decía piso 13, aunque fuera de mala suerte, prefirió reírse, decidió que era tiempo de actuar y de dejar de soñar, abrió el ventanal de al final del corredor, extendió los brazos y se lanzo, empezó a caer, a caer como lo hacen los protagonistas de mis cuentos, cayó casi rozando el suelo….pero no tenía miedo, él quería volar, cayo…y empezó a volar, no lo podía creer, flotaba de una manera inexplicable, entonces la enfermera apareció volando junto a él, se dio cuenta que era el protagonista nuevamente, es que los sueños mierda son, no se puede volar si se está vegetal en una cama.
